Introducción clínica

Desde la aprobación del primer sistema robótico para cirugía dental por la FDA en 2016 (Yomi, Neocis Inc., EE. UU.), el interés clínico e investigador por la robótica aplicada a la implantología oral ha crecido de forma sostenida. La motivación es clara: la colocación de implantes es un procedimiento técnicamente exigente en el que pequeñas desviaciones angulares o lineales pueden comprometer la osteointegración, provocar daño a estructuras nobles adyacentes (nervio alveolar inferior, seno maxilar, raíces dentarias vecinas) o condicionar negativamente el resultado prostodóncico.

Las técnicas actuales de cirugía guiada se dividen en estáticas (s-CAIS), mediante férulas quirúrgicas prefabricadas con CBCT; dinámicas (d-CAIS), con sistemas de navegación en tiempo real; y robóticas (r-CAIS), con brazo mecánico asistido que guía o ejecuta la osteotomía. La robótica representa la cúspide de ese espectro, pero su implementación clínica masiva está aún limitada por factores de coste, validación y acceso al mercado.

Metodología de búsqueda

Se revisó la literatura publicada entre 2022 y 2026 en PubMed-MEDLINE, Cochrane Library, Scopus y Science Direct. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos con datos de desviación angular y lineal (coronal, apical) como medidas de resultado. Se incluyeron también estudios in vitro y de series de casos con muestras ≥20 implantes. Las revistas de referencia incluyeron Journal of Prosthetic Dentistry, Journal of Clinical Periodontology, Clinical Oral Implants Research y BMC Oral Health.

Clasificación de sistemas robóticos: niveles de autonomía

La clasificación por niveles de autonomía es fundamental para interpretar los datos de la literatura, ya que los estudios mezclan sistemas con grados de intervención humana muy distintos:

  • Nivel 0 (pasivo): el robot solo registra el movimiento del instrumento; no guía ni limita. Equivale a navegación con referencia espacial.
  • Nivel 1 (semipasivo / collaborative): el robot guía el movimiento del cirujano con retroalimentación háptica; el profesional ejerce la fuerza, el sistema corrige la trayectoria. Incluye Yomi (Neocis) y el sistema Remebot en variantes cooperativas.
  • Nivel 2 (semitautónomo): el brazo robótico controla la osteotomía en un eje predefinido, pero requiere activación y supervisión continua del operador.
  • Nivel 3 (autónomo condicional): el sistema ejecuta la secuencia de fresado de forma autónoma dentro de un volumen de seguridad previamente planificado. Es el paradigma al que apunta la investigación actual, aunque sigue siendo experimental en contexto clínico.

Una revisión narrativa publicada en International Dental Journal (Mehta et al., 2025, PMID 41422584) analiza esta taxonomía y propone estrategias de transición hacia el nivel 3, identificando como barreras principales la complejidad del registro intraoral en tiempo real y la gestión de tejidos blandos impredecibles.

Precisión comparada: datos cuantitativos

La revisión paraguas de Mehta et al. en Journal of Prosthetic Dentistry (2025) sintetiza ocho revisiones sistemáticas que acumulan datos de 5.130 implantes en 1.448 modelos o pacientes. La conclusión es consistente: los sistemas r-CAIS logran menores desviaciones apicales y angulares que s-CAIS y d-CAIS. Las desviaciones coronales presentan resultados mixtos según los estudios incluidos.

El metaanálisis de Khan et al. (J Oral Biol Craniofac Res, 2025), que abarcó desde el año 2000 hasta enero de 2024 e incluyó ocho estudios (cuatro in vitro, cuatro in vivo), confirmó mejoras significativas en desviación coronal, apical y angular con sistemas robóticos frente a las tres técnicas comparadoras.

Datos concretos de desviación según técnica (Zhao et al., 2024, modelos estandarizados de poliuretano):

| Técnica | Desviación apical (mm) | Desviación angular (°) |

|---|---|---|

| Cirugía libre (freehand) | 1,9–3,5 | 6,7–15,0 |

| Guía estática (s-CAIS) | 0,87 ± 0,07 | — |

| Navegación dinámica (d-CAIS) | 0,64 ± 0,05 | — |

| Robótica (r-CAIS) | 0,47 ± 0,03 | <2° en la mayoría de estudios |

Luo et al. (BMC Oral Health, 2025) realizaron un metaanálisis de 16 estudios clínicos y 908 implantes con r-CAIS, reportando una precisión apical media inferior a 0,7 mm y angular inferior a 2°, con amplia heterogeneidad entre sistemas y operadores.

El único ensayo clínico aleatorizado publicado hasta la fecha (Xu et al., J Clin Periodontol, 2024; n=20) comparó r-CAIS con cirugía libre: la desviación mediana en la plataforma del implante fue 1,23 mm (robot) frente a 1,9 mm (mano libre); en el ápice, 1,40 mm frente a 2,1 mm. La diferencia fue estadísticamente significativa (p<0,01 en desviación apical), con morbilidad perioperatoria equivalente en ambos grupos.

Curva de aprendizaje y factores que influyen en la precisión

Uno de los hallazgos más relevantes desde el punto de vista clínico es el efecto nivelador de la robótica sobre la experiencia del operador. El estudio de Clin Oral Investig (2024, PMID 39235538) evaluó cuatro operadores con niveles de experiencia distintos —estudiante de pregrado, residente, especialista sin experiencia en robótica, y especialista con experiencia— ejecutando cinco procedimientos robóticos cada uno. La desviación angular fue comparable en todos los grupos (0,55-0,83°), y el tiempo de procedimiento disminuyó con la práctica pero sin diferencias significativas en precisión desde el principio.

La serie de casos de Lv et al. (100 pacientes, PMC12374438) matiza este hallazgo: en el contexto clínico real con variabilidad anatómica completa, la experiencia del cirujano con el sistema robótico sí influyó en la precisión a nivel coronal y apical. La conclusión es que la curva de aprendizaje del sistema robótico, aunque más corta que la de cirugía libre, existe y tiene relevancia clínica en los primeros procedimientos.

Otros factores que la literatura identifica como modificadores de la precisión robótica incluyen:

  • Calidad del registro intraoral: la fijación del índice de referencia al arco dental es el paso más crítico; su desplazamiento genera errores sistemáticos en toda la secuencia.
  • Tipo de dentición residual: los pacientes parcialmente edéntulos con escaso soporte oclusal presentan mayor variabilidad en el registro espacial.
  • Localización del implante: los sectores posteriores, especialmente con apertura oral limitada, condicionan la maniobrabilidad del brazo robótico.

Limitaciones actuales de los sistemas robóticos

A pesar de los datos favorables de precisión, la revisión de alcance de Lunkad et al. (BMC Oral Health, 2026) identifica barreras de implementación que la evidencia actual no ha superado:

  • Coste: los sistemas r-CAIS tienen un precio de adquisición de entre 150.000 y 400.000 dólares, con costes de mantenimiento adicionales. No existe análisis coste-efectividad publicado con metodología robusta.
  • Volumen de validación clínica limitado: la gran mayoría de los datos proceden de estudios in vitro o de centros universitarios de alto volumen, con seguimiento prostodóncico corto. Faltan datos de supervivencia implantaria a 5 y 10 años específicamente asociados a r-CAIS.
  • Acceso al mercado: en 2026, los sistemas aprobados para uso clínico son escasos (Yomi en EE.UU., Remebot en China, variantes europeas en fase de validación regulatoria). La disponibilidad fuera de centros especializados es mínima.
  • Procedimientos biológicamente complejos: la robótica actual no gestiona tejidos blandos, sangrado activo ni variabilidad anatómica no planificada. El modelo de cirugía autónoma asume condiciones controladas que no siempre se dan en el paciente real.

Perspectivas clínicas: consolidado, prometedor y experimental

Consolidado (evidencia robusta):

La superioridad en precisión angular y apical de r-CAIS frente a cirugía libre y s-CAIS está respaldada por múltiples metaanálisis. En estudios in vitro y series clínicas, las desviaciones se mantienen sistemáticamente por debajo de los umbrales de riesgo para estructuras adyacentes.

Prometedor (evidencia en construcción):

El efecto nivelador sobre la experiencia del operador sugiere que la robótica podría reducir la variabilidad interoperador en centros de implantología de formación. Los sistemas de nivel 2 con retroalimentación háptica tienen potencial de integración en entornos de práctica privada de alto volumen una vez que los costes disminuyan.

Experimental:

La autonomía de nivel 3, la integración con IA para planificación adaptativa en tiempo real y la robótica para cirugía periimplantaria (descontaminación mecánica en periimplantitis) están en fase preclínica o de primeros estudios piloto. No tienen aplicabilidad clínica actual fuera de contextos de investigación.

Conclusiones para la práctica clínica

Los datos disponibles en 2026 indican que la cirugía de implantes robótica (r-CAIS) ofrece una ventaja real en precisión de colocación frente a las técnicas convencionales, con un perfil de seguridad comparable. Sin embargo, la evidencia de resultados clínicos a largo plazo (osteointegración, supervivencia protética, complicaciones biológicas y mecánicas) es aún escasa. El coste de adquisición y mantenimiento limita su viabilidad a centros especializados y de investigación. Los clínicos que consideren incorporar sistemas robóticos deben valorar el entrenamiento específico requerido, la validación del flujo de registro intraoral de su sistema y la selección adecuada de casos en las primeras fases de implementación.

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FUENTES

  • Mehta V et al. J Prosthet Dent. 2025;134(5):1630.e1-e12. doi:10.1016/j.prosdent.2025.06.032
  • Khan A et al. J Oral Biol Craniofac Res. 2025;15(1):69-76. doi:10.1016/j.jobcr.2024.12.005. PMID: 39758355
  • Luo Z et al. BMC Oral Health. 2025;25:540. doi:10.1186/s12903-025-05837-2
  • Xu H et al. J Clin Periodontol. 2024;51(1):24-32. doi:10.1111/jcpe.13893. PMID: 37872750
  • Lv C et al. Accuracy of robot-assisted dental implant surgery. PMC12374438
  • Lunkad H et al. BMC Oral Health. 2026;26:1154. doi:10.1186/s12903-026-08506-0
  • Mehta V et al. Int Dent J. 2025. doi:10.1016/j.identj.2025.109335. PMID: 41422584