Contexto clínico

Los concentrados plaquetarios autólogos se utilizan en cirugía oral, periodoncia e implantología con una promesa biológica razonable: aportar una matriz de fibrina y una liberación local de factores de crecimiento implicados en angiogénesis, quimiotaxis, proliferación celular y reparación tisular. El problema clínico no es si las plaquetas participan en la cicatrización; eso está fuera de duda. La pregunta relevante es más precisa: cuándo un preparado autólogo aporta un beneficio clínicamente medible frente al coágulo fisiológico, la regeneración guiada convencional o el injerto con biomateriales.

En la práctica se mezclan con frecuencia tres términos: PRP, CGF y PRGF. No son equivalentes. Cambian el uso de anticoagulantes, el tipo de centrifugado, la arquitectura de fibrina, el contenido leucocitario, la facilidad de obtención y la forma de aplicación. Esta comparativa resume sus diferencias y sitúa sus indicaciones en tres niveles: consolidado, prometedor y experimental.

Criterios de comparación

Para comparar estos sistemas conviene separar cuatro variables. La primera es la composición: concentración plaquetaria, presencia o ausencia de leucocitos y densidad de fibrina. La segunda es la forma física: líquido inyectable, gel, membrana o mezcla con biomaterial particulado. La tercera es la reproducibilidad: protocolos cerrados frente a variabilidad entre centrífugas, tubos, tiempos y fuerzas relativas de centrifugado. La cuarta es el desenlace clínico que se pretende mejorar: dolor postoperatorio, edema, cicatrización de tejidos blandos, preservación alveolar, estabilidad inicial del implante, ganancia ósea horizontal o maduración del injerto.

Una parte importante de la literatura muestra heterogeneidad metodológica. Los ensayos no siempre describen con precisión el protocolo de obtención, los desenlaces varían entre estudios y muchas comparaciones agrupan productos biológicos distintos bajo la etiqueta amplia de concentrados plaquetarios autólogos. Por eso la recomendación clínica debe ser prudente y basada en indicaciones concretas.

PRP: matriz líquida con activación variable

El plasma rico en plaquetas (PRP) es un concentrado de primera generación. Habitualmente requiere anticoagulante durante la obtención y activación posterior para formar gel. Su ventaja principal es la posibilidad de aplicación líquida o semilíquida, útil para impregnar injertos particulados o superficies quirúrgicas. Su limitación es la variabilidad: distintos sistemas comerciales y protocolos producen preparados con concentración plaquetaria y contenido leucocitario muy diferentes.

En cirugía oral, el PRP se ha estudiado en extracción de terceros molares, regeneración ósea, manejo de defectos periodontales y procedimientos implantológicos. La revisión sistemática de Siawasch et al. en Periodontology 2000 incluyó ensayos con PRP, PRGF y L-PRF tras extracción quirúrgica de terceros molares. La mayoría de estudios describió reducción de dolor, consumo de analgésicos, edema, trismus o alveolitis, además de mejor cicatrización de tejidos blandos; sin embargo, la heterogeneidad y el riesgo de sesgo impidieron un metaanálisis sólido. Por tanto, el PRP puede ser útil como coadyuvante, pero no debe presentarse como sustituto de una técnica quirúrgica correcta ni como garantía de regeneración ósea superior.

CGF: fibrina densa y potencial en regeneración guiada

Los concentrated growth factors (CGF) derivan de protocolos de centrifugación variable diseñados para obtener una matriz de fibrina más densa, con atrapamiento celular y liberación prolongada de mediadores. En la consulta se utilizan como membranas, fragmentos mezclados con biomaterial o fase líquida según el sistema de preparación.

La revisión sistemática de Inchingolo et al. sobre regeneración ósea guiada con CGF y PRF combinados con distintos andamiajes concluye que estos concentrados pueden favorecer la estabilización del injerto y el entorno regenerativo, especialmente en elevación de seno y aumento de reborde. Aun así, la calidad de la evidencia no permite establecer superioridad universal del CGF sobre alternativas convencionales. Un ensayo clínico aleatorizado publicado en BMC Oral Health en 2025 evaluó formas de CGF combinadas con mineral óseo bovino desproteinizado en regeneración ósea guiada, aportando datos clínicos relevantes, pero todavía insuficientes para extrapolar a todos los defectos, biotipos y protocolos implantológicos.

La indicación razonable del CGF es el contexto en el que la matriz de fibrina pueda mejorar manipulación, cohesión del injerto y cicatrización inicial. Su valor no debe confundirse con osteoinducción autónoma. En defectos críticos, grandes reconstrucciones horizontales o verticales y escenarios con riesgo biológico elevado, la planificación, la estabilidad mecánica y el cierre primario siguen siendo determinantes.

PRGF: sistema protocolizado y enfoque sin leucocitos

El plasma rico en factores de crecimiento (PRGF) se desarrolló como sistema estandarizado de plasma autólogo con baja o nula presencia leucocitaria, activación controlada y aplicación en líquido, coágulo o membrana. Su atractivo clínico es precisamente la protocolización: reduce parte de la variabilidad operativa que afecta a otros preparados plaquetarios.

En odontología se ha estudiado en preservación alveolar, implantología, regeneración periodontal, cirugía oral y manejo de tejidos blandos. Su perfil biológico busca aportar factores plaquetarios sin incrementar la carga inflamatoria asociada a determinados concentrados ricos en leucocitos. Sin embargo, la literatura comparativa directa PRGF frente a CGF o PRP en indicaciones implantológicas específicas sigue siendo limitada. Por eso, el argumento a favor de PRGF debe centrarse en estandarización y control del preparado, no en una superioridad clínica general que la evidencia no permite afirmar de forma transversal.

Evidencia comparada

En implantología, los datos más consistentes favorecen a los concentrados de fibrina plaquetaria como coadyuvantes de la estabilidad inicial y la cicatrización temprana. Guan et al. publicaron en Heliyon una revisión sistemática y metaanálisis sobre PRF para mejorar estabilidad implantaria, con resultados favorables en estabilidad temprana, aunque dependientes del contexto clínico y del protocolo de aplicación. En aumento de reborde, el estudio prospectivo de Carames et al. mostró ganancia horizontal tras combinar PRF con xenoinjerto en maxilar atrófico, pero los propios autores subrayan la necesidad de ensayos aleatorizados para confirmar el beneficio.

En extracción de terceros molares, la evidencia es clínicamente interesante para dolor, edema, trismus, alveolitis y cierre de tejidos blandos, pero no homogénea. En regeneración ósea guiada, los concentrados pueden mejorar manejo del injerto y entorno biológico, pero no reemplazan membranas, estabilidad del coágulo, cierre sin tensión ni selección adecuada del biomaterial.

Consolidado, prometedor y experimental

Consolidado: uso de concentrados plaquetarios autólogos como coadyuvantes de cicatrización en cirugía oral seleccionada, especialmente cuando se busca mejorar hemostasia, manejo del coágulo, cierre de tejidos blandos o confort postoperatorio. También es razonable su empleo combinado con biomateriales cuando mejora la cohesión y manipulación del injerto.

Prometedor: uso en preservación alveolar, regeneración ósea guiada, elevación de seno, aumento horizontal moderado y mejora de estabilidad implantaria temprana. Aquí la evidencia apunta a beneficio potencial, pero la magnitud del efecto depende del defecto, el biomaterial, la técnica y el protocolo de obtención.

Experimental o no suficientemente cerrado: selección de PRP, CGF o PRGF como técnica superior de forma universal; sustitución de injertos o membranas por concentrados plaquetarios en defectos complejos; extrapolación de resultados entre sistemas comerciales sin verificar protocolo, composición y desenlace.

Recomendación práctica

La elección no debería formularse como PRP contra CGF contra PRGF, sino como indicación, protocolo y desenlace. PRP puede ser útil cuando se necesita fase líquida o gel activado, pero exige controlar la variabilidad. CGF es interesante cuando se busca una matriz de fibrina densa para combinar con biomateriales o modular la cicatrización inicial. PRGF destaca cuando se prioriza un protocolo cerrado y baja presencia leucocitaria.

En clínicas que integran cirugía oral e implantología avanzada, como Ocean Clinik, estos sistemas tienen sentido si se incorporan dentro de un protocolo escrito: indicación concreta, volumen de sangre, tubos, fuerza relativa de centrifugado, tiempo, forma de aplicación, biomaterial asociado y desenlaces revisables. Sin esa documentación, el concentrado plaquetario se convierte en una etiqueta técnica poco comparable.

Conclusiones clínicas

Los concentrados plaquetarios autólogos son herramientas coadyuvantes, no atajos biológicos. La evidencia 2022-2025 respalda su utilidad en cicatrización postquirúrgica y sugiere beneficios en regeneración ósea e implantología, pero mantiene limitaciones importantes por heterogeneidad, tamaño muestral y variabilidad de protocolos. La decisión clínica debe partir del defecto y del objetivo terapéutico, no del nombre comercial del preparado. El estándar sigue siendo una cirugía bien planificada, atraumática, estable y documentada; PRP, CGF y PRGF pueden mejorar ese entorno, pero no compensan una indicación mal planteada.