Contexto clínico
La separación intracanal de un instrumento NiTi sigue siendo una de las complicaciones más temidas de la endodoncia, aunque su frecuencia real en la práctica clínica es menor de lo que la experiencia subjetiva sugiere. La revisión de Grande et al. en *Australian Dental Journal* (2023) sitúa la incidencia de fractura en estudios clínicos entre el 0,4 % y el 5 % de los conductos instrumentados, con variabilidad importante según el sistema, la anatomía y el operador.
Esta complicación no siempre implica fracaso del tratamiento: el pronóstico depende en gran medida de si el fragmento impide el desbridamiento apical, si la anatomía permite su resolución y si existe patología periapical preexistente. Pero reducir su ocurrencia mediante protocolos basados en evidencia es posible y clínicamente relevante.
Mecanismos de fractura
Dos mecanismos bien diferenciados determinan cómo y cuándo falla un instrumento NiTi:
Fractura por fatiga cíclica. Ocurre cuando el instrumento rota dentro de un conducto curvo, sometiendo sus fibras externas a ciclos repetidos de compresión y tracción. La fatiga se acumula sin señal de alerta visible. El instrumento fractura de forma súbita sin haber superado el límite de carga torsional en ese ciclo. Es el mecanismo dominante en conductos con curvaturas apicales pronunciadas, anguladas o con doble curva. Grande et al. recogen que en algunos estudios la fatiga cíclica explica el 66–78 % de las fracturas clínicas, aunque la proporción varía según el sistema y la anatomía.
Fractura torsional. Se produce cuando el extremo apical del instrumento queda atrapado o bloqueado en el canal y el vástago continúa girando hasta superar el límite de torsión de la aleación. Está asociada a curvaturas en los tercios apicales, a diámetros de preparación que exceden las dimensiones reales del canal, al avance forzado sin patencia previa y a la ausencia de glide path.
Ambos mecanismos pueden coexistir: un instrumento debilitado por fatiga acumulada necesita menos carga torsional para fracturar. Esta interacción es clínicamente importante porque el operador puede percibir aumento de resistencia (señal torsional) cuando el instrumento ya está cerca del límite por fatiga.
Factores de riesgo
Factores intrínsecos al instrumento
Aleación y tratamiento térmico. La aleación convencional de NiTi en fase austenítica tiene alta elasticidad superelástica pero resistencia a la fatiga cíclica limitada comparada con versiones termotratadas. Los tratamientos térmicos —M-wire, CM-wire, Blue, Gold— modifican la temperatura de transición de fase, desplazando el material hacia un comportamiento martensítico a temperatura clínica. Esto aumenta la flexibilidad y la resistencia a la fatiga cíclica de forma significativa: Grande et al. recogen incrementos del 300 al 800 % en resistencia a la fatiga cíclica para aleaciones CM-wire frente al NiTi convencional; el M-wire mostró en sus estudios fundacionales un 400 % de mejora, aunque investigaciones posteriores revelaron resultados más heterogéneos en condiciones clínicas reales.
Diseño de la sección transversal. Las secciones con menor área metálica distribuyen el estrés de forma diferente. Instrumentos con triple hélix, triple espiral o sección de tipo radial concentran el estrés de forma distinta que los convencionales. No existe un diseño universalmente superior, y las ventajas dependen del contexto de uso: canal recto versus curvo, rotatorio versus reciprocante.
Diámetro y conicidad. Los instrumentos de mayor diámetro y conicidad distribuyen más área de contacto, lo que aumenta el estrés torsional en el tercio apical. El uso de instrumentos de alta conicidad (0.06–0.08) en conductos estrechos o curvos eleva el riesgo de bloqueo y fractura torsional.
Factores extrínsecos
Anatomía del canal. El riesgo aumenta con la curvatura (especialmente > 25–30°), la distancia desde la curvatura al ápice, los canales con doble curva, los conductos en S y los conductos de molares superiores —en particular la raíz mesiovestibular. Grande et al. documentan que la prevalencia de fractura instrumental es significativamente mayor en molares superior e inferior que en premolares o incisivos.
Irrigantes. El hipoclorito sódico y el EDTA generan degradación superficial de los instrumentos NiTi. El NaOCl produce pérdida de níquel por picadura y corrosión de la superficie, y el EDTA aumenta la rugosidad superficial incluso tras contactos breves. La revisión sistemática de Alzahrani et al. (*Journal of Clinical Medicine*, 2024) sobre el efecto de los irrigantes en la resistencia a la fatiga cíclica confirmó que la exposición prolongada a NaOCl o a EDTA reduce de forma estadísticamente significativa la resistencia al fallo, con mayor efecto en instrumentos de menor conicidad y en aleaciones convencionales.
Ciclos de esterilización. La autoclave genera ciclos de temperatura que pueden inducir microfisuras superficiales y modificar las propiedades mecánicas de la aleación. El número de autoclavados antes del descarte no está universalmente estandarizado, pero la evidencia disponible sugiere limitar el uso de un instrumento a un número predefinido de conductos o ciclos, independientemente de la apariencia visual.
Técnica y motor. Los motores sin control de torque o con límite de par excesivo permiten que el instrumento absorba cargas torsionales superiores al umbral de fractura. La falta de glide path previo, el avance apical sin movimiento de lima manual previo y la presión axial excesiva son factores modificables directamente relacionados con la fractura torsional.
Evidencia consolidada: estrategias de prevención
1. Glide path obligatorio antes de rotatoria. La preparación de un glide path con limas manuales de acero (ISO 15–20) o con sistemas de glide path rotatorios reduce la carga torsional en el primer contacto del instrumento NiTi con el canal. El glide path elimina irregularidades, abre un corredor de transición y permite verificar la patencia apical antes de instrumentar. Esta práctica está respaldada de forma consistente en la literatura como la medida preventiva de mayor impacto frente a la fractura torsional.
2. Motores con control de torque y función de auto-reverse. Los motores endodóncicos actuales permiten ajustar el límite de par y activar la inversión automática cuando se supera ese límite. Este mecanismo reduce el tiempo que el instrumento permanece en condición de carga máxima y limita el daño acumulado. La función de auto-reverse no elimina el riesgo, pero actúa como red de seguridad frente a bloqueos imprevistos.
3. Selección de aleación adaptada a la anatomía. Para conductos con curvatura moderada-severa, los instrumentos de aleación termotratada (Blue, Gold, CM-wire) ofrecen mayor resistencia a la fatiga cíclica que el NiTi convencional. Youssef et al. (*Materials*, 2024) confirmaron diferencias significativas entre sistemas de archivo único en resistencia a la fatiga cíclica y temperatura de transición de fase, con superioridad de los sistemas tratados térmicamente en condiciones de curvatura. La selección del instrumento debe considerar la geometría del caso, no solo la disponibilidad en el inventario.
4. Protocolos de uso único o de número limitado de conductos. En conductos de alta complejidad —curvatura > 25°, longitud > 20 mm, diámetro apical pequeño— el uso de la lima como instrumento desechable elimina el riesgo de fractura por fatiga acumulada. Esta práctica está respaldada por recomendaciones de fabricantes y por una lógica mecánica sólida: el coste biológico de una fractura supera con frecuencia el coste económico del instrumento.
5. Inspección sistemática del instrumento. Antes de cada uso, la inspección visual bajo lupas o microscopio permite detectar deformaciones plásticas, espirales abiertas o microfisuras evidentes. La presencia de cualquier deformación macroscópica justifica el descarte inmediato. En el caso de la fatiga cíclica, sin embargo, la fractura ocurre sin deformación visible previa, lo que hace que la inspección visual tenga un alcance limitado como predictor.
6. Limitar el contacto con irrigantes durante la secuencia. Enjuagar el canal con suero fisiológico entre sesiones de irrigación agresiva con NaOCl y EDTA, y evitar dejar limas en contacto directo prolongado con hipoclorito, reduce la degradación superficial del instrumento. Esta recomendación es especialmente relevante si se prevé reutilización.
Prometedor y experimental
El uso de inteligencia artificial para predicción de fallo por fatiga cíclica en limas NiTi es un área de desarrollo reciente. Panda et al. (*Bioinformation*, 2025) publicaron un estudio in vitro sobre predicción mediante IA del tiempo de vida en fatiga cíclica de sistemas rotatorios, con resultados preliminares prometedores que aún no tienen aplicación clínica directa. Los sistemas de instrumentación robotizada con retroalimentación táctil en tiempo real son otro frente experimental que podría reducir la variabilidad operatoria, pero permanecen en fase de investigación.
El movimiento reciprocante como estrategia antirotación ha generado evidencia sólida en los últimos años. La revisión sistemática y metaanálisis de Romero-Sánchez et al. (*Journal of Clinical Medicine*, 2024) sobre resistencia a la fatiga cíclica de sistemas rotatorios frente a reciprocantes mostró que los sistemas reciprocantes presentan mayor resistencia en condiciones de curvatura severa, aunque la superioridad no es universal en todos los contextos de uso.
Conclusiones clínicas
La fractura de limas NiTi no es un evento aleatorio: responde a una combinación de factores mecánicos, metalúrgicos y técnicos que el clínico puede influenciar activamente. El glide path sistemático, los motores con control de torque, la selección de aleación adaptada a la anatomía, los protocolos de descarte por complejidad y la inspección antes de cada uso son medidas con base evidencial suficiente para justificar su incorporación como estándar de práctica.
La evolución de las aleaciones —de NiTi convencional a los sistemas termotratados actuales— ha ampliado el margen de seguridad sin exigir cambios de técnica, pero no elimina el riesgo si el protocolo de uso no es adecuado. La prevención de la fractura es multifactorial: ninguna aleación ni ningún motor sustituye a la preparación sistemática del canal ni a la adecuación del instrumento a la anatomía real del caso.
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FUENTES
1. Grande NM, Castagnola R, Minciacchi I, Marigo L, Plotino G. A review of the latest developments in rotary NiTi technology and root canal preparation. *Australian Dental Journal.* 2023;68(S1):S24–S38. DOI: 10.1111/adj.12998.
2. Orozco-Ocampo YM, Escobar-Rincón D, Jiménez-García FN, et al. Factors influencing NiTi endodontic file separation: A thematic review. *Dental and Medical Problems.* 2024;61(2):261–270. PMID: 38686969.
3. Youssef E, Jungbluth H, Jepsen S, et al. Comparing Cyclic Fatigue Resistance and Free Recovery Transformation Temperature of NiTi Endodontic Single-File Systems Using a Novel Testing Setup. *Materials (Basel).* 2024;17(7):1650. PMID: 38591373. DOI: 10.3390/ma17071650.
4. El Abed R, Atmeh AR, Jamal M, et al. The impact of alloy treatment on the dynamic cyclic fatigue resistance of triangular base cross-section NiTi endodontic instruments. *Odontology.* 2026. PMID: 41094280. DOI: 10.1007/s10266-025-01042-7.
5. Romero-Sánchez C, Ramos-García M, García-Guerrero C, Cabanillas-Balsera D, Segura-Egea JJ, Jiménez-Sánchez MC. Cyclic Fatigue Resistance of Rotary versus Reciprocating Endodontic Files: A Systematic Review and Meta-Analysis. *Journal of Clinical Medicine.* 2024;13(3):882. DOI: 10.3390/jcm13030882.