Introducción clínica

La pregunta útil no es si un láser reduce bacterias en condiciones experimentales, sino si añadirlo al tratamiento de la periimplantitis mejora desenlaces clínicos relevantes frente a una intervención convencional bien ejecutada. Sangrado, profundidad de sondaje, estabilidad ósea y conservación del implante no son variables intercambiables. Una mejoría inicial tampoco demuestra control sostenido de la enfermedad.

Este artículo compara revisiones sistemáticas recientes con la guía europea y delimita qué conclusiones pueden trasladarse a la consulta. No describe un protocolo universal de irradiación ni una revisión sistemática original. Su finalidad es facilitar una lectura crítica profesional, no sustituir la valoración individual.

Metodología de búsqueda y alcance

Se realizó una búsqueda dirigida el 19 de octubre de 2026 de publicaciones de 2022–2025, mediante consultas web de registros de PubMed, textos de PMC, Cochrane y documentos de la European Federation of Periodontology. Se combinaron los conceptos «peri-implantitis», «laser», «systematic review», «meta-analysis» y «guideline».

Se seleccionaron dos metaanálisis sobre tratamiento no quirúrgico, la guía EFP S3 y una revisión Cochrane sobre terapia fotodinámica para distinguir modalidades. Se verificaron títulos, autores, fechas y enlaces. No hubo cribado independiente por duplicado, búsqueda exhaustiva ni reevaluación propia del riesgo de sesgo. Por ello, se presenta una comparativa crítica de evidencia, sin atribuirle categoría metodológica de revisión sistemática original.

Criterios de comparación

Para interpretar cada estudio conviene registrar cinco elementos: diagnóstico empleado, tratamiento del grupo control, dispositivo, desenlace y duración del seguimiento. La expresión «láser» por sí sola no permite reproducir una intervención. Tampoco equivale usarlo como monoterapia a incorporarlo después del desbridamiento.

La lectura debe distinguir cambios respecto al inicio de diferencias entre grupos. Que ambos brazos mejoren no prueba superioridad del tratamiento añadido. Asimismo, una diferencia estadísticamente significativa puede tener una magnitud insuficiente para modificar decisiones. Estas distinciones metodológicas explican por qué titulares aparentemente favorables pueden coexistir con recomendaciones clínicas prudentes.

Tratamiento convencional y posición de la guía

La guía EFP S3 de Herrera y colaboradores sitúa el tratamiento en una secuencia que incluye control del biofilm y de factores de riesgo, instrumentación, reevaluación y, cuando corresponde, intervención quirúrgica. En su recomendación R7.5 sugiere no utilizar láseres, ni como adyuvantes ni como monoterapia, para la instrumentación submarginal no quirúrgica periimplantaria. La recomendación es de grado B en contra, con evidencia de calidad baja y consenso unánime [1].

Esa formulación no significa que todos los dispositivos carezcan de cualquier efecto biológico. Significa que la evidencia evaluada no respalda incorporarlos a esa fase del tratamiento. Además, la recomendación tiene un ámbito concreto: no debe reinterpretarse como una conclusión universal sobre cualquier aplicación quirúrgica o sobre otras enfermedades [1].

Láser: resultados de las revisiones recientes

Huang y colaboradores incluyeron 13 publicaciones en su revisión de 2024 y 12 en el metaanálisis. En el grupo de láseres de estado sólido observaron una diferencia media ponderada de profundidad de sondaje de −0,39 mm frente al control, con intervalo de confianza del 95 % de −0,70 a −0,09 mm y certeza moderada. También encontraron mejorías en sangrado, pero no en pérdida ósea; los láseres de diodo no mostraron ventajas clínicas [2].

La magnitud debe conservarse al comunicar el resultado: cuatro décimas de milímetro de diferencia media no equivalen a resolución de una lesión ni aseguran que el implante se mantenga estable. Los propios autores solicitan ensayos más amplios [2].

Srinivasan y colaboradores publicaron en 2025 una revisión con 15 ensayos aleatorizados, 540 pacientes y 658 implantes; diez estudios entraron en los metaanálisis. Su búsqueda llegaba a noviembre de 2023: publicación más reciente no implica necesariamente búsqueda más actualizada. Detectaron mejorías en inflamación y sondaje, pero no superioridad consistente frente al desbridamiento mecánico ni ventaja significativa en prevención de pérdida ósea crestal [3].

Su lectura conjunta aconseja evitar dos extremos: declarar inútil toda tecnología láser o presentarla como sustituto demostrado del tratamiento convencional. Los resultados favorables en determinados análisis no resuelven la falta de protocolos estandarizados ni acreditan beneficios equivalentes entre dispositivos [2,3].

Terapia fotodinámica: una intervención distinta

La terapia fotodinámica antimicrobiana combina luz con un fotosensibilizador; no debe agruparse automáticamente con la irradiación láser destinada al desbridamiento. La revisión Cochrane de Jervøe-Storm y colaboradores, con búsqueda hasta febrero de 2024, incluyó 50 ensayos, predominantemente sobre periodontitis. No encontró estudios de periimplantitis que cumplieran sus criterios, y el único estudio de mucositis periimplantaria no aportaba datos a seis meses [4].

Esta ausencia dentro de una revisión concreta no demuestra que no exista ninguna publicación sobre el tema. Sí impide utilizar sus resultados periodontales como prueba directa de eficacia periimplantaria. Importa comprobar la población y los criterios de inclusión antes de trasladar una conclusión a otra indicación.

Discusión: consolidado, prometedor y experimental

Consolidado: el abordaje escalonado de la enfermedad y la evaluación clínica posterior al tratamiento constituyen la referencia recomendada por la EFP [1].

Prometedor, pero insuficiente para uso rutinario: algunas mejorías de variables inflamatorias y de sondaje con determinados láseres. Su interés científico no equivale a una indicación universal [2,3].

No demostrado para la práctica habitual: afirmar regeneración ósea predecible, evitar sistemáticamente la cirugía o garantizar conservación del implante mediante láser. Las revisiones aquí examinadas no permiten esas promesas [2,3].

Como propuesta de lectura y auditoría clínica, conviene exigir que cualquier protocolo identifique dispositivo, comparador, objetivos, seguimiento y criterios de fracaso. Presentar solamente fotografías o reducciones bacterianas deja sin responder la pregunta decisiva: qué beneficio adicional obtiene el paciente respecto al tratamiento de referencia.

Conclusiones clínicas

La evidencia revisada no justifica sustituir el desbridamiento convencional por láser ni añadirlo de manera automática. Las señales de beneficio requieren interpretación por dispositivo y desenlace. La persistencia de enfermedad exige reevaluar el plan, no asumir que repetir una tecnología resolverá el problema. La decisión profesional debe apoyarse en diagnóstico, respuesta clínica y evidencia aplicable, explicando con precisión las incertidumbres.

Referencias

1. Herrera D, et al. Prevention and treatment of peri-implant diseases—The EFP S3 level clinical practice guideline. *Journal of Clinical Periodontology*. 2023;50(Suppl 26):4–76. DOI: 10.1111/jcpe.13823. Texto de la guía.

2. Huang N, et al. The clinical efficacy of laser in the nonsurgical treatment of peri-implantitis: a systematic review and meta-analysis. *International Journal of Implant Dentistry*. 2024;10:54. DOI: 10.1186/s40729-024-00570-x. Texto completo.

3. Srinivasan M, Kamnoedboon P, Papi P, Romeo U. Efficacy of non-surgical laser therapy for the management of peri-implantitis: A systematic review and meta-analysis. *Journal of Dentistry*. 2025;154:105562. DOI: 10.1016/j.jdent.2025.105562. PubMed.

4. Jervøe-Storm PM, et al. Adjunctive antimicrobial photodynamic therapy for treating periodontal and peri-implant diseases. *Cochrane Database of Systematic Reviews*. 2024;7:CD011778. DOI: 10.1002/14651858.CD011778.pub2. Texto completo.