Introducción clínica

El escáner intraoral ha dejado de ser una herramienta experimental para convertirse en parte del flujo habitual de prótesis, implantología, ortodoncia, restauradora y documentación clínica. Sin embargo, su adopción no debería formularse como una sustitución universal de la impresión convencional. La pregunta útil para el clínico no es si el escáner es moderno, sino en qué escenarios ofrece una precisión suficiente, qué variables degradan el resultado y cuándo la indicación exige una comprobación adicional.

En odontología digital conviene diferenciar dos conceptos. La veracidad describe cuánto se aproxima el modelo digital a la situación real; la precisión, cuánto se repite el resultado cuando se escanea varias veces. Un flujo clínicamente aceptable necesita ambas. Un archivo STL o PLY visualmente limpio puede contener errores acumulativos de stitching, zonas sin información, distorsiones en arcadas largas o discrepancias en registros interoclusales que solo aparecen al fabricar la restauración.

Metodología de búsqueda

Se revisaron trabajos indexados entre 2022 y 2025 en PubMed, Journal of Dentistry, Journal of Advanced Prosthodontics, International Journal of Implant Dentistry, Journal of Prosthetic Dentistry y Dentistry Journal. La búsqueda combinó intraoral scanner accuracy, digital impression trueness precision, complete arch scanning, implant impressions, virtual articulation y edentulous arches. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios in vivo y revisiones con análisis de riesgo de sesgo. No se incluyeron comparaciones comerciales aisladas sin metodología reproducible ni afirmaciones procedentes de documentación promocional.

Resultados: dónde la evidencia es más sólida

La indicación más consolidada del escáner intraoral es el registro de preparaciones unitarias o tramos cortos en pacientes dentados, especialmente en prótesis fija, restauraciones adhesivas, férulas, ortodoncia y modelos de estudio. En estos contextos el campo de captura es limitado, existen referencias anatómicas suficientes y el software puede alinear las imágenes sucesivas con menor acumulación de error. La ventaja clínica no es solo la comodidad del paciente: también permite evaluar reducción dentaria, líneas de terminación, áreas sin capturar y oclusión antes de enviar el caso al laboratorio.

La evidencia reciente en arcada completa es más matizada. La revisión sistemática con metaanálisis en red de Vitai y colaboradores comparó múltiples escáneres y escenarios de arcada completa. Sus resultados indican que la precisión cambia según el tipo de arcada: dentada, edéntula, parcialmente edéntula con implantes o completamente edéntula con implantes. No todos los dispositivos se comportan igual y no todos los escenarios tienen el mismo nivel de certeza. El mensaje clínico es prudente: la arcada completa digital es posible, pero no debe tratarse como un procedimiento homogéneo.

En implantología, el problema principal no es capturar dientes, sino registrar con exactitud la posición tridimensional de los scan bodies y evitar que pequeños errores angulares se amplifiquen en estructuras de mayor extensión. La revisión y metaanálisis in vivo de Ma et al. encontró que los resultados clínicos pueden ser favorables y que el tiempo de impresión digital puede ser menor que el convencional en arcadas completas, pero también subrayó la variabilidad por estrategia de escaneado y la necesidad de interpretar con cautela la evidencia disponible. En restauraciones implantosoportadas de tramo corto, el escáner es una indicación cada vez más razonable; en rehabilitaciones completas atornilladas, el flujo exige protocolos estrictos, verificación de pasividad y, en muchos equipos, pruebas adicionales antes de la fabricación definitiva.

Variables que modifican la precisión

La técnica del operador sigue siendo determinante. La revisión de Hardan et al. mostró que las condiciones secas, el uso de referencias artificiales en determinados escenarios y ciertos patrones de escaneado pueden mejorar veracidad y precisión. Esto tiene una traducción práctica clara: aislamiento, control de saliva, retracción adecuada, limpieza del campo, control de sangrado y secuencia de captura son tan importantes como el modelo de escáner.

La iluminación ambiental parece menos decisiva que otros factores en algunos análisis, pero no debe interpretarse como irrelevante para todos los sistemas. Cada dispositivo utiliza tecnología óptica, algoritmos de reconstrucción y versiones de software diferentes. Una actualización puede cambiar el rendimiento, y una misma estrategia puede no trasladarse de forma idéntica entre marcas. Por eso los equipos clínicos deberían validar internamente sus protocolos: preparación unitaria, puente corto, arcada completa, scan bodies, férulas, registros oclusales y edéntulos no son la misma prueba.

El tipo de sustrato también importa. Esmalte, dentina, metal, cerámica, saliva, sangre, tejidos blandos móviles y superficies edéntulas extensas ofrecen patrones ópticos distintos. En una arcada dentada, las cúspides y fisuras sirven como referencias geométricas. En una arcada edéntula, la mucosa lisa y móvil ofrece menos puntos de alineación y mayor riesgo de deformación funcional. La revisión de Srivastava et al. sobre arcadas completamente edéntulas refleja justamente esta cautela: el escaneado intraoral es prometedor, pero la ausencia de referencias anatómicas estables limita la predictibilidad en comparación con escenarios dentados.

Registro oclusal y articulación virtual

El registro interoclusal digital es una de las áreas donde la impresión óptica aporta eficiencia, pero también exige criterio. El metaanálisis de Morsy y El Kateb concluyó que los registros interoclusales virtuales con escáner intraoral presentan una precisión aceptable para articulación estática en pacientes dentados y parcialmente edéntulos. Aun así, la oclusión no puede delegarse por completo al archivo digital. Contactos excéntricos, interferencias, movilidad dental, prótesis previas, cambios posturales mandibulares y discrepancias entre máxima intercuspidación y relación céntrica pueden requerir registros complementarios y ajuste clínico.

En prótesis fija, el archivo digital debe considerarse un componente del diagnóstico, no una garantía de ajuste. La prueba de estructura, el control de contactos proximales, el ajuste oclusal y la evaluación marginal siguen siendo fases clínicas. El escáner reduce ciertos errores de la silicona o el alginato, pero introduce otros: áreas no capturadas, alineación incorrecta, margen subgingival invisible, distorsión en barridos largos o registros de mordida insuficientes.

Consolidado, prometedor y experimental

Consolidado. Está consolidado el uso del escáner intraoral para restauraciones unitarias, prótesis fija de tramos cortos, ortodoncia, férulas, documentación clínica y comunicación con laboratorio. También lo está su utilidad para detectar fallos de captura en tiempo real y repetir zonas concretas sin rehacer toda la impresión.

Prometedor. Son prometedores los flujos de arcada completa, las impresiones digitales sobre múltiples implantes, el uso de marcadores o referencias auxiliares, la integración con CBCT y la planificación de rehabilitaciones complejas. En centros con flujo digital maduro, como puede ocurrir en clínicas multidisciplinares tipo Ocean Clinik, su valor aumenta cuando el protocolo está conectado a diagnóstico, laboratorio y verificación clínica.

Experimental. Siguen siendo áreas de desarrollo la automatización mediante inteligencia artificial, el escaneado robotizado, la predicción directa de restauraciones definitivas a partir de modelos parciales y algunas aplicaciones en arcadas totalmente edéntulas sin referencias estables. Estas líneas son relevantes, pero no sustituyen por ahora al control clínico ni a la validación protésica convencional cuando el caso lo exige.

Recomendaciones clínicas

Antes de incorporar un escáner a un protocolo, conviene definir indicaciones por complejidad. Para restauraciones unitarias y puentes cortos, el flujo digital puede ser de primera elección si el margen es visible y el campo está controlado. Para arcadas completas dentadas, debe protocolizarse la ruta de escaneado, revisar zonas críticas y confirmar oclusión. Para implantes múltiples, la posición y calidad de los scan bodies, el torque, la visibilidad, la distancia entre implantes y la longitud de la restauración deben condicionar la indicación. Para edéntulos completos, la prudencia es mayor: referencias auxiliares, escaneado de prótesis existente o impresión convencional pueden seguir siendo necesarios.

El control de calidad debería incluir una checklist mínima: campo seco, margen visible, ausencia de sangre o saliva en la línea de terminación, captura completa de contactos proximales, suficiente encía queratinizada o tejido periimplantario visible, scan bodies asentados, registro de mordida estable y revisión del modelo antes de enviarlo. Cuando el archivo se comparte con laboratorio, las instrucciones clínicas deben acompañar al STL/PLY; el modelo digital no comunica por sí solo el pronóstico periodontal, la movilidad, el plan oclusal ni las decisiones de preparación.

Conclusiones clínicas

El escáner intraoral es una herramienta clínicamente madura en indicaciones seleccionadas, pero su precisión no es universal. Funciona mejor cuando el campo es corto, estable, seco y con referencias anatómicas claras. Pierde predictibilidad cuando aumenta la extensión, disminuyen las referencias, aparecen implantes múltiples, mucosa móvil o márgenes subgingivales difíciles de visualizar.

La decisión profesional no debería formularse como digital frente a convencional, sino como elección del método más fiable para cada caso. El escáner aporta eficiencia, trazabilidad y comunicación, pero exige técnica, verificación y límites claros. En odontología digital, el verdadero avance no es eliminar pasos clínicos, sino saber cuáles pueden digitalizarse con evidencia y cuáles todavía requieren comprobación directa.

Fuentes

1. Vitai V, Németh A, Sólyom E, et al. Journal of Dentistry. 2023;137:104636. DOI: 10.1016/j.jdent.2023.104636.

2. Hardan L, Bourgi R, Lukomska-Szymanska M, et al. Journal of Advanced Prosthodontics. 2023;15(6):315-332. DOI: 10.4047/jap.2023.15.6.315.

3. Ma J, Zhang B, Song H, Wu D, Song T. International Journal of Implant Dentistry. 2023;9:48. DOI: 10.1186/s40729-023-00517-8.

4. Morsy N, El Kateb M. Journal of Prosthetic Dentistry. 2024;132(3):546-552. DOI: 10.1016/j.prosdent.2022.09.005.

5. Srivastava G, Padhiary SK, Mohanty N, Molinero-Mourelle P, Chebib N. Dentistry Journal. 2023;11(10):241. DOI: 10.3390/dj11100241.