Contexto clínico

La adhesión a estructuras dentarias es hoy el fundamento de la odontología restauradora mínimamente invasiva. Sin embargo, la calidad y durabilidad del vínculo resina-dentina siguen siendo el eslabón más vulnerable de cualquier restauración directa o indirecta: la dentina, a diferencia del esmalte, es húmeda, orgánica y tubular, lo que la hace intrínsecamente difícil de mojar con resinas hidrofóbicas.

Comprender cómo funcionan los sistemas adhesivos, por qué fallan y cuándo elegir uno u otro no es un ejercicio académico: es la base de decisiones clínicas cotidianas que condicionan la longevidad de las restauraciones.

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Clasificación por generaciones: de la 1.ª a los sistemas universales

1.ª y 2.ª generación (1950–1980): unión química débil

Los primeros intentos adhesivos (Buonocore, 1956) se basaban en resinas bifuncionales —como el NPG-GMA o los ésteres halofosfóricos— que pretendían crear enlaces iónicos con el calcio de la hidroxiapatita. Las fuerzas obtenidas no superaban los 1–3 MPa, insuficientes para resistir las tensiones de contracción de polimerización. La capa de barro dentinario (*smear layer*) quedaba intacta o parcialmente modificada, constituyendo el punto de fallo principal por hidrólisis.

Conclusión clínica: estos sistemas ya no tienen relevancia práctica. Se describen únicamente como base histórica.

3.ª generación (1984–1990): acondicionamiento por separado

Se introduce el concepto de tratar la capa de barro sin eliminarla: el ácido actúa sólo sobre el esmalte y se añade un agente humectante para la dentina. Mejora moderada de la retención, pero la interfaz seguía siendo inestable a largo plazo.

4.ª generación (1990–1996): total-etch de tres pasos — el estándar clásico

El sistema de grabado total seguido de lavado y secado (etch-and-rinse, 3 pasos: ácido + imprimador + adhesivo) supuso el salto cualitativo definitivo. El ácido fosfórico al 35–37% elimina la capa de barro dentinario, desmineraliza la dentina peritubular e intertubular 5–8 µm en profundidad y expone la red de colágeno. El imprimador, con HEMA y solventes, infiltra esa trama colágena y la mantiene expandida. El adhesivo hidrofóbico copolimeriza con el imprimador y se ancla mecánicamente en la interfaz, generando la capa híbrida (Nakabayashi, 1982).

Fuerzas de unión: 20–30 MPa a dentina; hasta 30–45 MPa a esmalte grabado.

Productos representativos: Optibond FL (Kerr), Scotchbond Multi-Purpose (3M ESPE), Clearfil Liner Bond.

Punto crítico: el secado excesivo colapsa el colágeno e impide la infiltración del imprimador (*over-drying*). El exceso de humedad diluye el adhesivo (*over-wetting*). Este balance es la mayor fuente de variabilidad clínica de la 4.ª generación.

5.ª generación (1996–2002): total-etch de un frasco

Se combinan imprimador y adhesivo en un único componente para simplificar el protocolo. El resultado es que la capa adhesiva polimerizada actúa como una membrana semipermeable: con el tiempo, el agua difunde desde la dentina hacia la resina compuesta y viceversa, generando nanofiltración y degradación hidrolítica progresiva de la capa híbrida.

Fuerzas de unión iniciales comparables a la 4.ª generación, pero con mayor tasa de degradación a largo plazo según estudios de seguimiento clínico a 5 y 10 años.

Productos representativos: Single Bond (3M ESPE), Prime & Bond NT (Dentsply), Excite (Ivoclar).

6.ª generación (2002–2006): self-etch de dos pasos

El primer sistema de autograbado clínicamente viable. El imprimador acidificante (pH ~2) incorpora monómeros funcionales como el 10-MDP (10-metacriloiloxidecil dihidrogenofosfato) o el Phenyl-P, que simultáneamente acondiciona y prepara la dentina sin eliminar la capa de barro: la incorpora a la interfaz adhesiva. Esto suprime el problema del balance húmedo/seco.

La unión a esmalte no grabado es el punto débil: las fuerzas en esmalte son un 25% inferiores respecto a los sistemas de grabado total. Por ello se recomienda el grabado selectivo del esmalte antes de aplicar el adhesivo en preparaciones con importante componente adamantino.

Fuerzas a dentina: 20–35 MPa; a esmalte sin grabar: ~15–20 MPa.

Producto representativo: Clearfil SE Bond (Kuraray) — uno de los sistemas con mayor evidencia clínica longitudinal.

7.ª generación (2005–2010): self-etch de un frasco — all-in-one

Todos los componentes (ácido, imprimador, adhesivo) integrados en un único frasco. Máxima simplificación, pero con el inconveniente de que la mezcla es marcadamente hidrofílica: el sistema polimerizado actúa como una membrana permeable al agua, lo que acelera la degradación hidrolítica. Los estudios de laboratorio muestran que la 7.ª generación degrada significativamente más rápido que la 4.ª o la 6.ª generación a igualdad de tiempo de envejecimiento.

Conclusión clínica: su uso queda justificado principalmente en situaciones de campo húmedo incontrolable o en odontología pediátrica, donde la simplificación del protocolo tiene valor práctico.

Sistemas universales (desde 2011): la categoría actual dominante

Los adhesivos universales (también denominados *multi-mode*) representan la evolución más relevante de la última década. En un único frasco permiten aplicarse en modo etch-and-rinse, self-etch o grabado selectivo de esmalte, dependiendo del contexto clínico. Su componente clave es el 10-MDP, un monómero funcional con fosfato que establece enlaces iónicos estables con la hidroxiapatita residual (unión química real a dentina), hidrolíticamente más resistentes que las interfaces generadas por HEMA solo.

Un estudio de 2024 (Jäggi et al., *J Esthet Restor Dent*) comparó cinco adhesivos universales (Adhese Universal, Clearfil Universal Bond Quick, G-Premio Bond, Prime & Bond active y Scotchbond Universal Plus) frente a controles de dos frascos. Los resultados mostraron que los adhesivos con HEMA y grupos fosfato alcanzaban fuerzas de unión comparables o superiores a los controles de dos frascos, incluso tras envejecimiento térmico de 10.000 ciclos. Los sistemas libres de HEMA mostraron los valores más bajos.

Otro estudio de 2025 (Borges et al., *J Dent*) evaluó ocho universales en esmalte: los sistemas basados en GPDM (OptiBond Universal, Kerr) y 10-MDP (Tetric N-Bond Universal, Ivoclar) obtuvieron los mejores resultados de resistencia y fiabilidad de unión.

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Mecanismo de degradación de la interfaz adhesiva

Independientemente de la generación, la capa híbrida se degrada por tres mecanismos principales:

1. Hidrólisis de la interfaz resina-colágeno: el agua penetra desde los túbulos dentinarios y degrada los puentes metacrilato-colágeno. Ocurre en todas las generaciones, pero es más rápida en los sistemas hidrofílicos (5.ª y 7.ª).

2. Activación de metaloproteinasas de matriz (MMP-2, MMP-8, MMP-9): el grabado ácido activa las MMP endógenas de la dentina, que degradan progresivamente la red de colágeno no infiltrado en la base de la capa híbrida. El pretratamiento con clorhexidina al 2% como inhibidor de MMP ha mostrado beneficio en estudios de seguimiento a 2–4 años, aunque la evidencia clínica a largo plazo es aún limitada.

3. Nanofiltración: espacios submicroscópicos en la interfaz permiten el paso de agua y solutos, acelerando la degradación química y generando microfiltración marginal diferida.

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Protocolo de aplicación: recomendaciones basadas en evidencia

Selección del modo según situación clínica

| Situación clínica | Modo recomendado |

|---|---|

| Restauración directa con margen en esmalte predominante | Grabado selectivo de esmalte + universal |

| Preparación con margen en dentina profunda | Self-etch (evita over-drying) |

| Recementado de piezas indirectas sobre muñones preparados | Etch-and-rinse o grabado selectivo |

| Campo húmedo incontrolable (pediátrico, cooperación limitada) | All-in-one o universal en self-etch |

| Lesiones cervicales sin cavidad (LCNC) | Self-etch o grabado selectivo |

Pasos críticos en el protocolo etch-and-rinse

1. Aplicación de ácido fosfórico 37%: 15–20 s en dentina, 30 s en esmalte. Lavado abundante (10–15 s).

2. Control de humedad: la dentina debe quedar levemente húmeda pero sin brillo de agua libre (*moist bonding*). Secado suave con aire o algodón, sin sobresecar.

3. Aplicación del imprimador: tiempo de actuación de 20–30 s + evaporación activa del solvente con aire suave hasta superficie mate.

4. Aplicación del adhesivo: capa fina, evitar burbujas, fotopolimerizar 10–20 s según fabricante.

Pasos críticos en modo self-etch (universal)

1. Aplicación activa del adhesivo frotando durante 20 s mínimo sobre la superficie: la agitación mecánica mejora la penetración y la reacción química del 10-MDP con la hidroxiapatita.

2. Evaporación del solvente con air-flow suave hasta capa brillante no fluida.

3. Fotopolimerización: irradiancia ≥800 mW/cm² durante el tiempo indicado.

4. Para esmalte: si se usa grabado selectivo previo, enjuague completo del ácido antes de aplicar el adhesivo.

Consideración sobre el envejecimiento y la durabilidad

La revisión sistemática de Sezinando et al. (2018) concluyó que los adhesivos universales logran una unión sustancial a dentina independientemente del modo de aplicación. La evidencia in vitro e in vivo disponible indica que la selección del modo de grabado selectivo de esmalte ofrece los mejores resultados globales en restauraciones directas con márgenes mixtos esmalte-dentina.

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Conclusiones clínicas

  • Los sistemas de 4.ª generación (total-etch 3 pasos) siguen siendo el referente de fuerzas de unión máximas, pero con alta sensibilidad técnica al balance hídrico.
  • Los adhesivos universales con 10-MDP y HEMA en modo de grabado selectivo de esmalte ofrecen el mejor balance entre rendimiento, durabilidad y simplificación del protocolo.
  • Los sistemas libres de HEMA y los all-in-one de 7.ª generación muestran las peores fuerzas de unión; su uso debería limitarse a situaciones con justificación clínica específica.
  • El uso de inhibidores de MMP (clorhexidina 2%) como pretratamiento es una estrategia prometedora para mejorar la durabilidad de la interfaz adhesiva, especialmente en dentina profunda.
  • La correcta evaporación del solvente y el tiempo de aplicación activa son los dos factores técnicos con mayor impacto en el resultado final, independientemente de la generación del sistema elegido.

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FUENTES:

1. Van Meerbeek B et al. Adhesion to enamel and dentin: current status and future challenges. *Oper Dent.* 2003;28(3):215-235. PMID: 12760693

2. Jäggi M, Karlin S, Zitzmann NU, Rohr N. Shear bond strength of universal adhesives to human enamel and dentin. *J Esthet Restor Dent.* 2024;36(5):804-812. DOI: 10.1111/jerd.13204

3. Sofan E et al. Classification review of dental adhesive systems: from the IV generation to the universal type. *Ann Stomatol (Roma).* 2017;8(1):1-17. PMC5507161

4. Sezinando A et al. Do universal adhesives promote bonding to dentin? Systematic review and meta-analysis. *Dent Mater.* 2018;34(10). PMC6103541

5. Borges AB et al. Bonding performance of universal adhesive systems to enamel: effects of the acidic composition. *J Dent.* 2025. PMID: 39734140

6. Bourgi R et al. Systematic review of in vitro evidence in adhesive dentistry. PubMed 2025. PMID: 41840945